|
Los Apartamentos Begoña se encuentran situados en el municipio de Ribamontan al Mar, desde donde se puede acceder con facilidad a diferentes actividades de ocio en Cantabria. Las mas importantes son:
1. Rutas ecológicas (Ribamontan al Mar).
2. Disfrutar de sus playas (Ribamontan al Mar).
3.
Contemplar animales salvajes en estado de semilibertad en el Parque natural de Cabárceno (Cabárceno a 20 Km. de Ribamontán al Mar).
4. Las cuevas de Altamira y la villa de Santillana del Mar (Santillana del Mar a 45 Km de Ribamontan al Mar).
5. Golf en la localidad de Pedreña (Pedreña a 6 Km de Ribamontan al Mar).
6. Las cuevas del Soplao.
|
1. Rutas ecológicas (Ribamontan al Mar).

Ruta de El Monte Arna, discurre entre las localidades de Somo y Loredo aunando el paisaje costero y dunar con un impresionante pinar de litoral de 60 hectáreas de terreno, magnifico espacio de ocio y esparcimiento. El caminante encuentra monte bajo, encina mediterranea, pino marítimo y eucalipto y la posibilidad de visitar la Iglesia de Nª Sra. De Latas.
Ruta de Los Acantilados. Más próxima aún a la costa, desplegando toda la belleza del paisaje agrestre de los acantilados horadados por el bravío mar Cantábrico. Descubre un hermoso enclave, donde se encuentran las playas de Arenillas y La Canal, se puede aprovechar para conocer la cueva de Cucabrera y las ruinas de la ermita de San Pantaleón.
La ruta de Rivera y Praderías, en la zona sur del municipio, el curso fluvial del rio Miera desciende hasta dilatarse en la ría arenosa, con rico ecosistema natural. Esta ruta conjuga el paisaje de transición de la ría de Cubas en su desembocadura a la entrega de sus aguas al Cantábrico y las llanuras de los verdes prados en la zona más ganadera del municipio. A su paso por Suesa se puede visitar el Convento de las Trinitarias y la ermita del Carmen, en Carriazo se puede conocer la ermita de San Antonio y el palacio del Marqués.
La ruta de Entremieses, se trata de una ruta eminentemente rural, situada en el interior del municipio en su zona llana, con diversos núcleos rurales y agropecuarios.
La Ruta de El Tirado y El Calobro, situada también en el interior, ofrece la posibilidad de acceder a los montes de la zona, el paisaje de montaña de media altura se une a los bosquecillos autóctonos de hayas y robles.
La ruta de Monte y Acantilados en la zona más oriental del municipio, une la belleza del monte litoral con los acantilados de la franja costera.
El carril-bici une las localidades de Galizano y Somo siguiendo el trazado de la amplia carretera, de unos 5 Km., perfectamente señalizado. Supone una alternativa para moverse de un lugar a otro del municipio, enlazando con el entramado de caminos rurales del municipio.
Inicio 
|
2. Disfrutar de sus playas (Ribamontan al Mar).
Con un enclave privilegiado, al Este de la Bahía de Santander, Ribamontan al Mar posee una de las costas más atractivas de toda España, con la mayor extensión de playas del Cantábrico, salpicada de acantilados que alternan hermosas calas. Las seis playas del municipio que destacan por su fina y dorada arena, en 9 Km de costa, ofrecen un interesante espacio de ocio para disfrute del sol, el mar y los deportes náuticos.
El Puntal, singular lengua de arena que se adentra en la bahía y sorprende por su rápido crecimiento, sirve de cauce a la desembocadura de la Ría de Cubas. Generalmente se accede en lancha desde el embarcadero de Santander. Es una de las mayores playas de Cantabria, prolongación de las playas de Somo y Loredo, que con las Quebrantas, configuran uno de los más importantes campos dunares del litoral Cantábrico.

Somo, galardonada con la Bandera Azul Europea por la calidad de sus aguas, con una extensión de más de 3 Km. de limpia arena. Loredo, famosa porque en ella se celebra la carrera de caballos, conocida como Derby de Loredo.
Langre, la costa con bravos e impresionantes acantilados contrasta con sus grandes llanos y praderías, posee dos playas resguardadas por una gran cala, aún en estado virgen.
 Arenillas, recogida y pequeña cala, remanso de paz y sosiego, en estado natural de mareas altas muy tranquilas, conocida por sus grandes y sorprendentes acantilados.
La Canal en la margen izquierda de la desembocadura del río Galizano.
Inicio

|
3. Contemplar animales salvajes en estado de semilibertad en el Parque natural de Cabárceno (Cabárceno a 20 Km. de Ribamontán al Mar).

Es una peculiaridad entre los zoológicos españoles; en Cabárceno, a diferencia de otros centros, los animales se mantienen en un estado de semilibertad en 19 grandes recintos cuyas dimensiones oscilan entre las 4 y 35 Ha., albergando 54 especies distintas. Esto permite al visitante observar a los animales en un ambiente mucho mas natural e interactuar más con ellos. El parque cuenta con 17 Km. de pistas asfaltadas lo que facilita recorrerlo en coche o andando. Debido a su gran extensión lo mejor es el coche, salvo que queramos darnos una soberana caminata.
Entre las especies con las que cuentan se pueden destacar osos, lobos, ciervos, corzos, rebecos, jabalíes... también pueden contemplarse especies exóticas como elefantes, hipopótamos, tigres, leones, avestruces y otros muchos.
Teléfono de información: 942 56 37 36
Inicio 
|
4. Las cuevas de Altamira y la villa de Santillana del Mar (Santillana del Mar a 45 Km de Ribamontan al Mar).
 
En la costa occidental de Cantabria se encuentran dos de los más preciados tesoros culturales de cuantos puedan encontrarse en esta región: Santillana del Mar y las cuevas de Altamira.
Santillana del Mar, a unos 45 kilómetros de Ribamontan al Mar, es un museo vivo de una villa medieval desarrollada entorno a la colegiata de Santa Juliana, aunque la mayoría de sus caseríos corresponden a las diversas aportaciones arquitectónicas de los siglos XIV al XVIII. El conjunto histórico-artístico de Santillana no se puede visitar más que de pie.
La villa se abre camino hacia el norte a través de una única vía, la calle de Santo Domingo, que pronto se bifurca en forma de Y: en la de Juan Infante, que conduce a la plaza de Ramón Pelayo; y la que tomando diversos nombres (Carrera, Cantón y del Río) se dirige hasta la Colegiata. En la plaza de, de traza triangular, se ubican algunos de los edificios más representativos: la casona de los Barreda-Bracho del siglo XVIII con escudo y pretenciosa leyenda (hoy parador de Gil Blas); las casas Del Águila y La Parra; el Ayuntamiento; la Torre de Don Borja, levantada a finales del siglo XIV y que es una de las edificaciones más nobles de Santillana, perteneciendo al poderoso linaje de los Barreda, la cual da cobijo a la Fundación Santillana; y por último, la Torre del Merino del siglo XIV, que es el edificio más antiguo, residencia fortificada de los merinos o administradores de los intereses soberanos. La calle del Cantón, por su parte, presenta un maravilloso conjunto de casonas de los siglos XV al XVII entre las que destacan: la casa gótica (s. XV) de Leonor de la Vega, madre del primer marqués de Santillana, y la de los Villa (conocida por la de los hombrones , por sostener el enorme blasón de la fachada dos caballeros con bigote. Al final de la calle del Cantón se ubica la Colegiata, el monumento religioso más importante del románico en Cantabria.
Levantada sobre una antigua ermita en el siglo XVII, tiene planta de tres ábsides, crucero y tres naves. En la fachada principal se observa un frontón triangular con imagen de la mártir, y por encima, una galería de quince arcos enmarcada por tres torres, una de ellas cilíndrica. El claustro adosado a la nave norte, está considerado como la obra maestra del conjunto, por la excelente talla y decoración de sus capiteles. Pero el auténtico sabor de este pétreo y milenario museo, que es la villa de las tres mentiras (porque Santillana ni es santa, ni llana, ni tiene mar) es el propio trasiego de las gentes que inundan sus calles, son sus balcones siempre floridos, es el encanto de sus rincones que ofrecen el vaso de leche con bizcocho...
A dos kilómetros de Santillana se encuentra otro gran tesoro artístico de Cantabria: las cuevas de Altamira, universalmente reconocidas. Descubiertas en 1879 por Marcelino Sanz de Sautuola y su hija María, han sido declaradas por la UNESCO patrimonio de la humanidad. La cueva, de unos 300 metros de longitud, contiene unos 150 grabados, expresión artística del hombre del paleolítico. Las pinturas son policromas a base de pigmentos naturales que se han conservado desde la edad cuaternaria; destacan las figuras de bisontes y ciervos.
Inicio 
|
5. Golf en la localidad de Pedreña (Pedreña a 6 Km de Ribamontan al Mar).
El Real Club de Golf de Pedreña se encuentra ubicado en uno de los parajes más bellos de Cantabria. El recorrido del campo se ha adaptado a la naturaleza topográfica del terreno.
El campo, considerado como uno de los más modernos de España, consta de 18 hoyos de gran dificultad. En el año 1992 se inauguró el nuevo recorrido de 9 hoyos. Este consta de 7 hoyos siguiendo la ladera a lo largo de la Ría de Cubas y finalmente terminando con los hoyos 8 y 9 dentro de los pinares típicos de Pedreña. Un recorrido exigente para un golf de precisión.

Inicio 
|
6.Cuevas del Soplao.

El subsuelo de Cantabria atesora una gran riqueza en cuevas y cavidades de gran belleza.
Sorpresa, admiración, incredulidad…muchas son las sensaciones que provoca el increíble paraíso subterráneo de Cantabria, región que guarda en su subsuelo más de 6.500 cuevas, unas de interés arqueológico e histórico –caso de las cuevas con arte rupestre (existen 50 de ellas catalogadas) - y muchas de gran valor geológico y espeleológico. La apertura de la cueva de El Soplao supone la oportunidad de descubrir una de esas maravillas naturales.
Se trata de una cavidad única, a la que muchos han bautizado ya como la "Capilla Sixtina de la geología" o la "Catedral de la geología".
El proyecto de acondicionamiento, cuya primera fase se concluirá en 2005, constituye uno de los objetivos más ambiciosos del Gobierno de Cantabria en materia turística y servirá para dar a conocer al público un mundo de asombrosos paisajes interiores creados de forma caprichosa por la naturaleza.
Considerada como uno de los grandes tesoros de la geología mundial, la cueva El Soplao es la gran novedad turística de Cantabria en 2004. El Gobierno cántabro desarrolla un proyecto de adaptación y acondicionamiento que permitirá visitar la cavidad y descubrir un paisaje subterráneo único.
La cueva de El Soplao, situada en un entorno natural de gran belleza, entre los municipios de Valdáliga, Herrerías y Rionansa, es conocida desde finales del siglo XIX debido a la explotación de las minas de La Florida, pero en su interior guarda también un auténtico "paraíso" natural conformado por impresionantes formaciones.
El Soplao es una cueva única e irrepetible, una referencia para la espeleología mundial, de la misma manera que Altamira lo es para el arte prehistórico.
Su interior constituye una maravilla geológica y espeleológica a nivel internacional, con grandes superficies tapizadas de aragonitos, falsos techos, gours, estalactitas y estalagmitas excéntricas que provocan todo un juego de luces y sombras, sensaciones, colores y olores.
Adentrarse en este universo interior no es tarea fácil y, precisamente por ello, sus encantos han permanecido ocultos en el tiempo para la mayoría.
De esta forma, el visitante podrá conocer la labor realizada por la naturaleza a lo largo de los siglos y acercarse, al mismo tiempo, a la historia de la minería, retratada en los túneles y arqueología minera que se conserva en la cavidad, explotada ya en época romana y, posteriormente, desde el siglo XIX hasta el año 1979.
Abandonando el tren a la entrada de la cueva del El Soplao, ya bajo el subsuelo se recorrerán unos 50 metros a través de una antigua galería minera que acercará a la cueva propiamente dicha, con sus maravillosas formaciones.
El recorrido interior es de unos 1.200 metros de longitud y el tiempo estimado en transitar esta distancia es de unos 75 minutos, andando siempre en plano con una pendiente máxima del 8%, sólo en algunos tramos.
La cueva de El Soplao tiene verdadera significación universal, pues al alto valor medioambiental que posee hay que añadirle sobre todo su altísimo valor estético, representado por la abundante y compleja diversidad de formaciones excéntricas que atesora, sin parangón en el mundo subterráneo.
Dentro de este apartado hay que destacar el "falso suelo", una zona considerada por todos los espeleólogos como la "Capilla Sixtina" del mundo subterráneo, por su grandiosidad, disposición y conservación.
Junto a las excéntricas conviven en perfecta armonía, un particular universo de formaciones verticales (estalactitas y estalagmitas) y coladas de múltiples colores. Son también destacables las pisolitas, más conocidas como perlas de las cavernas.
Excéntricas.- Este tipo de formaciones naturales es lo que realmente hace a la cueva de El Soplao una cavidad única, ya que, si bien se encuentran en otras cavidades, nunca con la abundancia, belleza y espectacularidad de ésta. Algunas de ellas son auténticas filigranas de cristal y ofrecen una imagen de extrema delicadeza.
Pisolitas o perlas de las cavernas.- Estas curiosas formaciones deben su nombre a su similitud con las perlas de las ostras. Están producidas por el depósito de finas capas de calcita alrededor de un núcleo constituido por cualquier materia (partícula de cuarzo, calcita, bolita de arcilla o incluso hueso). Por lo general son esféricas, lisas y con apariencia de porcelana, tan perfectas como la de las ostras. En la cavidad se presentan como "mantos" cubriendo una superficie de varios metros, o a modo de nidos, pero nunca aisladas.
Los Fantasmas.- Cuenta con más de 300 metros de desarrollo y zonas con 35 metros de anchura. Su nombre se debe a las grandes estalagmitas blancas a modo de típicos fantasmas, que encontramos en la misma.
La Gorda.- Una de las mayores en cuanto a volumen. Su nombre refleja la primera impresión que le produjo a uno de los primeros espeleólogos al sentirse insignificante antes sus dimensiones. Todos sus techos están repletos de helictitas de calcita.
La cueva de El Soplao está situada entre los municipios de Herrerías, Valdáliga y Rionansa, en lo alto de la Sierra de Arnero, a 540 metros de altitud, en un antiguo paraje de explotación minera para la extracción de blenda y galena. El entorno constituye un enclave con espléndidas y profundas vistas sobre la sierra de Peñasagra, los Picos de Europa, el valle del Nansa y el mar Cantábrico, haciendo del mismo un lugar muy apetecido de excursionistas amantes del espacio natural.
Inicio |
|
|